El domingo 1° de enero, Lula da Silva asumió la presidencia de Brasil, y tras jurar en el Congreso nacional se trasladó a las escalinatas del acceso del Palacio del Planalto, sede del Poder Ejecutivo, para recibir sus atributos presidenciales.
Ante la negación del ahora expresidenteĀ Jair BolsonaroĀ para hacer el correspondiente traspaso,Ā integrantes de etnias y miembros de grupos sociales le entregaron la banda al lĆder del Partido de los Trabajadores (PT).
Tras ser investido con los atributos del mando, se tomó de las manos con su vicepresidente, Geraldo Alckmin, para levantarlas en saludo a la multitud que siguió la ceremonia desde la explanada del edificio.
El discurso de Lula
En el discurso en la CĆ”mara de Diputados ante la Asamblea Legislativa e invitados extranjeros, entre ellos el presidente argentino, Alberto FernĆ”ndez, Lula enfatizó que su prioridad en polĆtica externa serĆ” LatinoamĆ©rica, el Mercosur, la Unasur, los Brics y una relación Ā«activa y altivaĀ» con sus principales socios comerciales extrarregionales, como China, Estados Unidos y la Unión Europea. AdemĆ”s, aseguró que Ā«el legado recibido es aterradorĀ» debido a la destrucción de las polĆticas pĆŗblicas y sobre todo el modelo económico aplicado con el regreso del hambre.
Ā«Dilapidaron empresas estatales y bancos pĆŗblicos; se entregó el patrimonio nacional. Los recursos del paĆs fueron saqueados para satisfacer la estupidez de los rentistas y accionistas privados de las empresas pĆŗblicas. Es sobre estas terribles ruinas que asumo el compromiso, junto con el pueblo brasileƱo, de reconstruir el paĆs y hacer de nuevo un Brasil de todos y para todosĀ», aseguró el expresidente entre 2003 y 2010.
Ā«Tener que repetir hoy este compromiso ante el avance de la miseria y el retorno del hambre que habĆamos superado es el sĆntoma mĆ”s grave de la devastación que se impuso al paĆs en los Ćŗltimos aƱosĀ», afirmó y aclaró que no adoptarĆa un «Ônimo de venganzaĀ» frente al bolsonarismo sino aplicar la ley con amplio derecho de defensa.
Lula acusó al gobierno de Bolsonaro de haber cometido un Ā«genocidioĀ» con el Ā«oscurantismo y el negacionismoĀ» aplicado en las polĆticas de salud para enfrentar la pandemia, que dejó casi 700.000 muertos.



