Por primera vez en la historia, un grupo de más de 100 científicos logró mapear en altísima resolución un fragmento de cerebro del tamaño de un grano de arena. Se trata de un milímetro cúbico del cerebro de un ratón, donde se registraron 200.000 neuronas y más de 523 millones de conexiones sinápticas. El proyecto fue impulsado por el Instituto Allen, la Universidad de Princeton y el Baylor College of Medicine, y publicado en la revista Nature.
La cantidad de datos procesados equivale a 22 años de video en alta definición. La región analizada corresponde a la zona cerebral encargada de procesar señales visuales. En una primera etapa, los investigadores mostraron paisajes en video a un ratón, mientras registraban la actividad neuronal. Luego, extrajeron el tejido cerebral, lo endurecieron químicamente y lo cortaron en 28.000 capas microscópicas que fueron escaneadas y reconstruidas digitalmente en 3D.
Gracias a la combinación de imágenes y registros de actividad neuronal, los investigadores lograron detectar patrones de conexión desconocidos hasta ahora. Encontraron, por ejemplo, tipos específicos de neuronas inhibidoras que se vinculan únicamente con determinadas células. Esto sugiere que el cerebro no es tan caótico como parecía.
El desafío final es el cerebro humano, unas mil veces más grande. Para Forrest Collman, del Instituto Allen, algunas barreras técnicas ya comienzan a caer, aunque advierte: “El cerebro humano ahora mismo parece estar fuera del alcance de lo posible. No vamos a llegar allí en breve”.
Aun así, el trabajo con cerebros de ratones podría ser clave para el desarrollo de tratamientos más precisos en salud mental. “Nuestros métodos actuales de manipulación del sistema nervioso son instrumentos increíblemente toscos”, señaló Sebastian Seung, neurocientífico de Princeton. “Pero poder llegar y manipular un tipo de célula, eso sí que es precisión”, agregó.
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