Cada año, el uso de dispositivos móviles crece en Argentina y otros paÃses de la región. Según el informe Global Digital 2024, elaborado por Meltwater y We Are Social, el paÃs ocupa el tercer lugar en América Latina con un promedio de seis horas diarias frente al celular. Brasil encabeza la lista con nueve horas, seguido por Colombia con siete.
El mismo estudio revela que en 2024 Argentina registró 40 millones de usuarios de internet, lo que equivale al 88,4% de la población. En cuanto a redes sociales, 31,3 millones de personas las utilizan activamente, es decir, el 68,2% de los habitantes. Estas cifras reflejan la profunda integración de la tecnologÃa en la rutina diaria y la importancia de las plataformas digitales en la vida de los argentinos.
De acuerdo con el informe Global Digital 2025, más del 97% de los adultos conectados acceden a estos espacios cada mes. En Argentina, WhatsApp domina con una presencia del 93% entre los usuarios de internet de 16 a 64 años.
Consecuencias del uso excesivo
El tiempo prolongado frente a las pantallas no solo altera hábitos de sueño y atención, sino que también tiene efectos psicológicos. Un estudio del área de Educación del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires advierte que el 45% de los estudiantes experimentan ansiedad si no tienen su celular cerca. Este fenómeno está vinculado al Fear of Missing Out (FOMO), un sÃndrome que genera la necesidad constante de estar disponible en redes sociales.
Además, el Instituto Nacional de EstadÃstica y Censos (INDEC) señala que, a partir de la adultez, los argentinos utilizan más el celular que la computadora, lo que refuerza la dependencia a estos dispositivos. La exposición excesiva también puede afectar la salud mental, como lo sugiere un estudio de JAMA Pediatrics, que vincula el uso de redes sociales por más de tres horas diarias con un mayor riesgo de problemas emocionales.
Por otro lado, la luz azul de las pantallas interfiere con la producción de melatonina, lo que altera el ritmo circadiano y provocan insomnio, fatiga y estrés. Aunque este impacto es más evidente en adolescentes y jóvenes, afecta a todas las edades.
¿Cómo encontrar un equilibrio?
El desafÃo no es abandonar la tecnologÃa, sino gestionarla de manera saludable. Establecer lÃmites de tiempo para cada aplicación, reducir la exposición antes de dormir y priorizar actividades fuera de la pantalla pueden ser estrategias efectivas para disminuir la dependencia digital sin renunciar a sus beneficios.
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