El Fondo Monetario Internacional (FMI) revisó sus proyecciones para la economía argentina, mostrando un panorama algo más favorable que en sus anteriores informes. En lo que respecta a la inflación, el organismo ahora espera que cierre el año en torno al 140%, 10 puntos menos que su anterior pronóstico. Esto se debe principalmente a una fuerte caída en la actividad en los últimos meses, que ha moderado las presiones sobre los precios.
En cuanto a la actividad económica, el FMI prevé una contracción del 3,5% del PBI para 2024, revisando al alza su anterior estimación de -2,75%. Sin embargo, el organismo anticipa un cambio de rumbo en la segunda mitad del año, a medida que se consoliden las medidas de ajuste fiscal y la inversión comience a recuperarse.
La inflación mensual también se espera que continúe su tendencia descendente, convergiendo a alrededor del 4% para fines de 2024. Esta mejora se ve favorecida por la recuperación de la demanda de pesos y la desinflación en curso.
En el plano fiscal, el FMI destaca el compromiso del gobierno de alcanzar un superávit primario del 1,7% del PBI este año. El organismo señala que alrededor de dos tercios del ajuste planeado ya se han logrado, principalmente a través de impuestos temporales más altos, menores subsidios y recortes discrecionales del gasto.
Para alcanzar el equilibrio fiscal, el FMI considera que será necesario implementar reformas en los sistemas tributarios, de pensiones y de reparto de ingresos (coparticipación), incluso para eliminar los impuestos distorsivos.
En materia de política monetaria, el Banco Central tiene como objetivo afianzar la desinflación y salvaguardar la acumulación de reservas. Para ello, se mantendrá una política de tasas de interés positivas en términos reales y se avanzará en una mayor flexibilidad cambiaria.
El FMI también resalta la importancia de aprobar la Ley de Bases para consolidar el programa económico y desbloquear el crecimiento, el empleo formal y la inversión. Esta ley incluye medidas para mejorar la flexibilidad del mercado laboral, fomentar la inversión en sectores estratégicos, reducir la participación estatal en la economía y eliminar barreras a la competencia.
En cuanto a la deuda pública, el organismo señala que la estrategia del gobierno se centra en reducir los riesgos de refinanciación y ampliar los vencimientos de los títulos. También se están buscando garantías financieras firmes de los bancos de desarrollo multilaterales y regionales.
Si bien el FMI reconoce los esfuerzos del gobierno para estabilizar la economía, también advierte sobre los riesgos que persisten, como un eventual empeoramiento de las condiciones externas o una prolongación de la recesión. En este sentido, el organismo destaca la importancia de aprobar rápidamente los paquetes fiscal y la Ley de Bases para evitar que se obstaculicen los esfuerzos de estabilización.



