Según un estudio realizado por Bumeran, el portal líder de empleo de Latinoamérica, Argentina lidera la región con el mayor índice de burnout, con un 94% de trabajadores que afirman experimentar este síndrome. Este porcentaje representa un aumento de 4 puntos porcentuales respecto al año anterior, y es el más alto registrado desde que se realiza la investigación.

El burnout es un síndrome de desgaste profesional que se caracteriza por un estado de agotamiento físico, emocional y mental, así como por una pérdida de interés o motivación en el trabajo. Se asocia a una serie de factores, como la sobrecarga de trabajo, la falta de reconocimiento, las condiciones laborales inestables o tóxicas, y el desequilibrio entre la vida laboral y personal.

En el caso de Argentina, los principales factores que contribuyen al burnout son:

  • La sobrecarga de trabajo: el 63% de los trabajadores argentinos afirman que trabajan más de 45 horas a la semana.
  • La falta de reconocimiento: el 57% de los trabajadores argentinos afirma que no se siente reconocido por su trabajo.
  • Un ambiente laboral tóxico: el 55% de los trabajadores argentinos afirma que el ambiente laboral en su empresa es tóxico.

Consecuencias:

El burnout puede tener consecuencias negativas tanto para los trabajadores como para las empresas. Para los trabajadores, puede provocar problemas de salud física y mental, disminución del rendimiento, absentismo laboral, y rotación de personal. Para las empresas, puede provocar pérdidas de productividad, aumento de los costos de atención médica, y disminución de la satisfacción de los clientes.

Recomendaciones:

Las empresas pueden tomar una serie de medidas para prevenir y combatir el burnout, como:

  • Fomentar un ambiente de trabajo saludable y equilibrado.
  • Establecer límites claros entre la vida laboral y personal.
  • Ofrecer oportunidades de desarrollo profesional y crecimiento.
  • Reconocer y valorar el trabajo de los empleados.