Entre 2004 y 2021, la mitad de las 24 jurisdicciones argentinas disminuyeron la participación de la educación en sus presupuestos, según un informe de la ONG Argentinos por la Educación.
Con una caĆda deĀ 8,8 puntos porcentuales, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires fue la que mĆ”s recortó, seguida por Mendoza (7,3). Por el contrario, en Salta aumentó 8,1 puntos y en NeuquĆ©n 6,6.
Los datos resultan especialmente preocupantes por el contexto. Hace cuatro años, Argentina obtuvo el peor desempeño de su historia en las evaluaciones internacionales de aprendizaje de la UNESCO.
El 46% de los alumnos de tercer gradoĀ carecĆa de competencias bĆ”sicasĀ de comprensión lectora. Mientras tanto, el nivel medio sigue atravesando una crisis marcada por el cuestionamiento a sus contenidos y dinĆ”micas, y la desconexión entre buena parte de los alumnos y profesores, sometidos a una precarización laboral creciente.
La Ley de Educación Nacional establece que la inversión del Ôrea no puede ser menor al seis por ciento del Producto Bruto Interno, algo que solo sucedió en tres oportunidades: 2009, 2013 y 2015.
En 2021 las dos jurisdicciones que dedicaron mayor proporción de su presupuesto a la educación fueronĀ Buenos Aires (31%) y Salta (29%). Las que menos lo hicieron, CABA (17%) y Santa Cruz (17%), segĆŗn la organización donde trabajan los ex ministros nacionales Susana Decibe, AndrĆ©s Delich, Hugo Juri y Juan Llach, y que tiene apoyo de empresas como Techint, Pampa EnergĆa y los bancos Galicia, Macro y Santander.
Ese mismo aƱo, la ministra de Educación porteƱa,Ā Soledad AcuƱa, habĆa asegurado que el presupuesto para su Ć”rea era el que mĆ”s habĆa aumentado en el Gobierno de la Ciudad. El sitioĀ ChequeadoĀ comprobó que la afirmación era falsa, ya queĀ el rubro educativo estaba sĆ©ptimo entre los gastos de gestión de Horacio RodrĆguez Larreta, detrĆ”s de las partidas para el turismo, el poder legislativo y el judicial.
A nivel nacional, una mayorĆa abrumadora de la inversión educativa se destina aĀ salarios de docentes y no docentes, lo que deja poco margen para la mejora de las instalaciones y, en consecuencia, las condiciones de aprendizaje de los alumnos.
Jorge Lo Cascio, economista y magĆster en Educación, leĀ dijo aĀ elDiarioARĀ que āla desigualdad se presenta en forma solapada, dado que se gasta mĆ”s en subsidiar a las escuelas de gestión privada que en bienes de capital de las escuelas pĆŗblicas, lo cual es posible que afecte laĀ calidad de la prestaciónĀ del servicio educativo por deficiencias edilicias o falta de equipamientoā.



