El rapero estadounidense Kendrick Lamar volvió a hacer historia al encabezar el espectÔculo de medio tiempo del Super Bowl LIX.

Su presentación, cargada de energía y controversia, dejó una huella imborrable en el evento deportivo mÔs visto del mundo.

El cantante llegó al Super Bowl en el punto mÔs alto de su carrera, tras un año marcado por el éxito de su Ôlbum y, sobre todo, por la feroz disputa con su colega canadiense Drake. Su tema «Not Like Us», ganador de varios premios Grammy, se convirtió en el centro de esta batalla musical, que escaló a niveles insospechados con acusaciones cruzadas y, finalmente, una demanda legal interpuesta por Drake.

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Una de las mayores sorpresas de la noche fue la inclusión de «Not Like Us» en el setlist de Lamar. Considerada una canción demasiado polémica para un evento familiar como el Super Bowl, su interpretación fue un claro desafío a las restricciones habituales.

Sin embargo, esta decisión podría traerle consecuencias legales.

Las acusaciones de pedofilia contenidas en la letra de «Not Like Us», dirigidas directamente a Drake, han generado una gran controversia. Aunque Lamar evitó pronunciar la línea mÔs controvertida durante su presentación, la exposición masiva de la canción en el Super Bowl podría reavivar la demanda por difamación interpuesta por el rapero canadiense.

MÔs allÔ de la polémica, la presentación de Lamar fue un espectÔculo visualmente impresionante, lleno de simbolismos y referencias a su carrera. El rapero aprovechó la plataforma del Super Bowl para enviar un mensaje poderoso y conectar con su público de una manera única.