El baby blues, o tristeza posparto, es un cambio en el estado de ánimo que suele aparecer entre el segundo y tercer día después de dar a luz y dura entre dos y tres semanas. Afecta aproximadamente al 85% de las mujeres y se caracteriza por:

  • Tristeza y llanto fácil

  • Irritabilidad y labilidad emocional.

  • Ansiedad leve

  • Dificultad para dormir y sensibilidad aumentada

Según la psicóloga perinatal Jazmín Mirelman, estos síntomas suelen remitir espontáneamente a medida que la madre se adapta a su nueva rutina.

Diferencias con la depresión posparto

Aunque el baby blues y la depresión posparto comparten síntomas similares, la depresión posparto es más grave y duradera. Sus características incluyen:

  • Aparición hasta un año después del parto.

  • Aislamiento social y evitación del contacto.

  • Dificultad para concentrarse y tomar decisiones.

  • Baja autoestima y cuestionamiento de la capacidad para cuidar al bebé.

  • Pensamientos negativos o aterradores, incluso de hacer daño al bebé.

La depresión posparto afecta entre el 10% y 20% de las mujeres y requiere atención profesional, psicoterapia y, en algunos casos, medicación.

Causas y factores que influyen en el baby blues

El baby blues es resultado de una “tormenta perfecta” de factores biológicos y contextuales:

  • Cambios hormonales abruptos tras el parto

  • Reorganización cerebral para adaptarse a la maternidad

  • Cambios en las relaciones interpersonales y nuevas responsabilidades

  • Presión social e idealización de la maternidad como un momento exclusivamente feliz

Además, factores de riesgo como antecedentes de trastornos del ánimo, embarazos difíciles, pérdidas previas o violencia obstétrica pueden aumentar la probabilidad de experimentar baby blues o depresión posparto.

¿Qué hacer ante el baby blues?

Dado que no es un trastorno psicológico grave, el baby blues suele resolverse solo. Sin embargo, es fundamental:

  • Brindar apoyo emocional y práctico a la madre.

  • Validar sus sentimientos y evitar comentarios que la culpabilicen.
  • Escucharla sin juzgarla y acompañarla en su proceso de adaptación.

Si los síntomas persisten más de tres semanas o se agravan, es recomendable consultar a un profesional de la salud para descartar o tratar una depresión posparto.

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