El cerebro responde al estrés mediante la activación de diversas estructuras, como el hipocampo, la amígdala y el hipotálamo, que controlan desde las emociones hasta la memoria y la toma de decisiones. Según investigaciones de la UNAM, el estrés crónico desencadena la liberación excesiva de cortisol, una hormona que, en altos niveles, daña las neuronas y puede provocar deterioro cognitivo, problemas de memoria y dificultad para concentrarse.
Además, este exceso hormonal genera una sensación constante de alerta que impacta negativamente en habilidades como la resolución de problemas, la organización y la atención, perpetuando un ciclo de estrés y bajo rendimiento.
¿Cómo proteger el cerebro del estrés?
Para mitigar sus efectos, especialistas de la UNAM recomiendan:
- Realizar actividad física regularmente.
- Priorizar el sueño y mantener una dieta equilibrada.
- Reconocer qué factores están fuera de nuestro control.
- Fortalecer relaciones emocionales con familiares y amigos.
- Evitar sustancias como el alcohol y las drogas.
- Buscar apoyo profesional en casos de estrés severo.



