La ciencia argentina atraviesa un momento crÃtico. En un inesperado revés, el gobierno nacional ha decidido congelar el financiamiento para nuevas investigaciones, dejando a la comunidad cientÃfica en una situación de incertidumbre y frustración.
Esta decisión, que afecta directamente a la Agencia I+D+i, implica que los proyectos iniciados en 2022 serán los últimos en recibir fondos. Para 2023 y 2025, no se destinarán nuevos recursos para impulsar la investigación en el paÃs.
Un retroceso histórico
Esta medida contradice la Ley Nacional de Ciencia, TecnologÃa e Innovación, que establece un compromiso claro con el fomento de la investigación y el desarrollo. La comunidad cientÃfica y académica ha expresado su profunda preocupación ante esta situación, señalando que se trata de un retroceso histórico que pone en riesgo el futuro del paÃs.
Jorge Geffner, investigador superior del CONICET, advirtió sobre las graves consecuencias de esta decisión: «No llega un peso a los institutos. Esta situación genera una sensación de frustración y paraliza la actividad cientÃfica en Argentina».
La ciencia, motor de desarrollo
En un contexto global cada vez más competitivo, la inversión en investigación y desarrollo es fundamental para el crecimiento económico y el bienestar social. PaÃses como Francia, Alemania y Estados Unidos comprenden la importancia de la ciencia y destinan importantes recursos para su fomento.
En Argentina, la investigación cientÃfica se ha sustentado históricamente en tres pilares: infraestructura, recursos humanos y proyectos. Sin embargo, el recorte presupuestario actual pone en peligro la sostenibilidad de estos pilares y amenaza con generar una «parálisis total» de la actividad cientÃfica en el paÃs.



